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El papa Francisco respaldó al arzobispo que renunció por su relación con una mujer

  • por Tomás Michi
  • 6 de diciembre, 2021

«Los pecados de la carne no son los más graves», dijo el máximo pontífice. Michel Aupeti renunció por las «pequeñas caricias y masajes que le hacía a la secretaria».

El papa Francisco lanzó polémicas declaraciones tras revelar el motivo de la renuncia del arzobispo de París, Michel Aupetit -por «pequeñas caricias y masajes que le hacía a la secretaria»-: «Los pecados de la carne no son los más graves», dijo el máximo pontífice.

«Si no conocemos la acusación no podemos condenar», remarcó el Papa, que aceptó la renuncia de Aupetit. Al dimitir, el 26 de noviembre pasado, este prelado había reconocido abiertamente haber tenido un comportamiento «ambiguo» con una mujer, pero había negado tajantemente haber tenido con ella relaciones sexuales.

Al ser consultado sobre la salida del arzobispo Aupetit, el Papa criticó la «charlatanería» de la opinión pública francesa: «Antes de responder les diré: investiguen. Porque está el peligro de decir: está condenado. ¿Pero quién lo ha condenado? La opinión pública, la charlatanería… No sabemos», enfatizó.

«Si ustedes saben, díganmelo, al contrario no puedo responder. Y no sabrán porque ha sido una falta de él, una falta en contra del sexto mandamiento (no cometerás actos impuros), pero no total, de pequeñas caricias y masajes que le hacía a su secretaria, ésta es la acusación», añadió Francisco.

Tras minimizar «el pecado de la carne» del arzobispo de París, el Papa aseguró que «los más graves son los que tienen más carácter angelical: la superbia, el odio». «Aupetit es pecador, como lo soy yo, como ha sido Pedro, el obispo sobre el cual Jesucristo ha fundado su Iglesia», dijo el argentino.

En ese sentido, criticó duramente a la Iglesia actual, «que no está acostumbrada a tener un obispo pecador», y afirmó: «Todos somos pecadores, pero cuando la charlatanería crece, crece y crece, le saca la fama a una persona. No, no podrá gobernar porque ha perdido la fama, no por su pecado, que es pecado, como el de Pedro, como el mío, como el tuyo, sino por el chusmerío de las personas».

Y concluyó: «Por eso acepté su renuncia, no sobre el altar de la verdad, sino sobre el altar de la hipocresía».

Con información de La Nación.

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